La película también explora la idea de que la empatía y la compasión no son exclusivas de los humanos. Los replicantes, en particular, demuestran ser capaces de sentir y de experimentar emociones de manera profunda. Esto se refleja en la relación entre K y la niña replicante, Joi (Ana de Armas), que se convierte en un símbolo de la conexión emocional entre los seres.
La película también explora la idea de que la empatía y la compasión no son exclusivas de los humanos. Los replicantes, en particular, demuestran ser capaces de sentir y de experimentar emociones de manera profunda. Esto se refleja en la relación entre K y la niña replicante, Joi (Ana de Armas), que se convierte en un símbolo de la conexión emocional entre los seres.